Vurdalak
Voy degustando lentamente el olor de las lagartijas en los bosques de su infancia, el jugoso contacto de la lengua con la fruta que su madre le daba para merendar, los primeros relámpagos de placer al juntar las piernas bajo el pupitre de madera, todas las cosas que una vez tuvo cuando fue niño y ahora yo recupero de su interior a través de mis papilas gustativas.
Y este cetro que toma forma entre mis labios y reclama más y más no será la atalaya del mundo, y quizás esta es la última vez que sabré de su sabor, pero el mundo es aquí y ahora, y nunca me sentí tan poderosa.
A veces duele. Sólo a veces, en el último suspiro, en el último resquicio de nieve (¡abrid las ventanas, que entre la primavera!), cuando desde abajo parece muerto y su cuello hinchado pierde vigor, todos los cuerpos que no he sido y ahora me pertenecen claman por conservarse en la tímida candidez de su piel.
Que en el límite de mi piel comience la tuya, siempre.

Gustoza de leerte despues de un leve descenso donde ya no hay luz.. sigues escribiendo porfavor.
Un Beso