Rota
Estoy rota, como una muñeca rusa con mil muñecas rusas hechas pedazos dentro de ella. Rota como los corazones rotos de las canciones ñoñas, rota como las noches en las que la borrachera se te pasa de pronto y ya no sabes dónde estas.
Como los días en que no he vivido, estoy rota por dentro, enquistada y putrefacta pero en pie.
Soy el soldado con la bala en el pecho y la sangre en primer plano.
A veces, cuando entraban dentro de mí con mucho ímpetu, estaba convencida de que me abriría como una falla. Y cada acometida era la espera del crujido.
Ahora me veo a mí misma con un zurcido que me recorre entera, y cuando él entra apenas noto la tensión de los hilos intentando mantener la carne unida.
Me gusta pensar que tiene un cuerpo sanador, y que, al contacto con su carne, la mía se hace más fuerte. Como un leproso cuya piel se limpia bajo la tibia caricia de unos dedos milagrosos, así mis entrañas resplandecen cada vez que entra en mí.
Y cuando no viene, o cuando se va, cuando sale y cierra los ojos y duerme como un niño, tan hermoso que hace daño mirarle, noto como el llanto me recorre entera, ocupando el espacio de la herida y llamándole a gritos desde la vagina.
La mayoría de las veces no lloro, sólo espero el milagro, su divina caricia dentro de mi vientre llagado.
Sigo estando rota, pero creo que estoy aprendiendo a coser.

Que alivio leer al final que estas parendidendo a coser, hay gente que nunca aprende y eso sí lo encuentro terrible.. muy bueno, un beso
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